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CRONICAS DE IRAN II PARTE

AAAEl día 30, tercero de nuestro viaje, emprendimos la marcha hacia Persépolis, vocablo griego que significa «Ciudad de los persas». Se encuentra a 58 km de Shiraz. Su mayor desarrollo se debe en gran parte a Darío I, el Grande, en el año 500 a.C la convirtió en una ciudad moderna con agua corriente, sistema de drenaje, servicio postal y «carreteras» que la conectaban con otras ciudades del Imperio. Es la única ciudad real aqueménida que conserva restos importantes. Al igual que Susa, Persépolis es un lugar sagrado en la medida en que la realeza se ejercía en el nombre de un mandato divino.

AAAEn el año 330, Alejandro Magno tomó Persépolis y se apoderó de un gran tesoro. También incendió el palacio como gesta política dirigida a la población y a las élites persas para convencerles del final definitivo del imperio aqueménida.

AAALa magnificencia de Persépolis sólo se descubre cuando se llega al borde de la explanada y los ojos se llenan del paisaje.

AAALa Puerta de las Naciones está decorada con unos toros alados con cabeza humana, de influencia asiria. Es una edificación de forma cuadrada con tres grandes puertas y su función era distribuir a los visitantes.

AAALa Apadana era el salón de recepciones de Darío con una capacidad para acoger a 10.000 personas. Es en esta sala donde los monarcas vasallos del Imperio se reunían en las fiestas del Now Ruz (Año Nuevo) para ofrecer sus tributos anuales al Rey de Reyes. La sala, de una superficie de 60mx60m, contiene 36 columnas de 19 metros de altura que representan simbólicamente la unidad del Imperio. También los relieves de la Apadana constituyen un trabajo escultórico impresionante. Imágenes del Ahura Mazda, leones, decoraciones vegetales, canos tirados por caballos, personajes de los 23 estados vasallos ataviados con sus trajes típicos que se suceden a lo largo de las escaleras.

AAALa Sala de las Cien Columnas o Sala del Trono fue iniciada por Jerjes I y terminada por Artajerjes I. Su superficie es de 4800 m2, contiene 10 hileras de 10 columnas cada una, de las cuales se conservan sólo las bases. A cada lado de la sala Tenemos dos puertas decoradas con relieves. En algunos hay representados lanceros medas y persas y héroes matando monstruos, símbolo del triunfo del rey o del imperio sobre el mal y el desorden. En otro relieve se muestra al rey en el trono sobre una plataforma sostenida por una pirámide de personajes que representan los pueblos del imperio.

AAAEn los muros del Palacio de Jerjes se conservan perfectamente los relieves de Darío 1 y del propio Jerjes. En cambio, el Palacio de Dario 1, a dos metros del nivel del conjunto, está en mal estado de conservación.

AAAEl Tripilón no es exactamente un palacio sino una especie de distribuidor por el que se accedía al palacio de Jerjes. En él destacan los relieves del Ahura Mazda, Darío sentado en el trono y detrás Jerjes de pie.

AAAOtras importantes edificaciones que pudimos admirar son el Tesoro Imperial, los harenes, las murallas y las torres de defensa.

AAATras esta calurosa visita proseguimos hacia Naqsh-e Rostam, a 4 km al Norte de Persépolis. En ninguna otra parte de Irán puede encontrarse un conjunto monumental con una carga tan variada y determinante del pasado persa. Tres reinos (elamitas., aqueménidas y sasánidas) se dan cita en este magnífico conjunto cuya construcción se inició entre los años 2500 y 2000 a.c., hasta el 438 d.C., en plena época sasánida. A una altura considerable y de izquierda a derecha aparecen cuatro cruces excavadas en la roca, mientras en el interior se abren las tumbas rupestres de Darío II (424-404 a.C), Artajerjes I (464-424 a.C.), Darío I (521-486 a.C.) y un panteón inacabado, probablemente destinado a Darío III (336-330 a.C.). También pudimos apreciar una sólida torre de fuego (época aqueménida), de la que se desconoce su auténtica utilidad.

AAAVisita al Mausoleo del Imam Ali-ebne de Shiraz: pertenece a la época selyúcida, pero un terremoto lo destruyó. La actual construcción data de los tiempos de Karim Khan. Al atravesar una puerta sencilla accedimos a un patio central con todo el suelo cubierto de lápidas de antiguas tumbas. Sobre la cámara del panteón se alza una enorme cúpula con azulejos que dibujan formas geométricas. El tambor que sujeta la cúpula está revestido de cerámica azul con profusión de caligrafías. Mientras oraba en el suelo frente a la tumba, Mercedes tomó una bonita foto de conjunto.

AAACenamos en un restaurante de dos plantas, instalados en la segunda, podíamos observar y oír una orquesta que tocaba en el piso inferior. Ese día Ana Rosa Morientes celebraba su cumpleaños y en honor a ella recité un poema de Ibn Arabi que sabía que era uno de sus autores preferidos.

«Mi corazón se ha hecho capaz de adoptar todas las formas,

es pasto de gacelas y convento de monjes cristianos,

templo de idolos, Kaaba de los peregrinos,

Tablas de la ley judia y el libro del Corán

… yo vivo en la religión del amor,

dondequiera que se vuelvan sus cabalgaduras,

ahí está mi religión y mi credo.»

Ibn Arabi (1l65AD-1240AD)

AAAEl sábado 31 abandonamos Shiraz y pusimos rumbo a Yadz, la cuna del zoroastrismo. En el camino paramos a visitar las caravanas de Zein-o-din, y Abar Kouh y también la ciclópea tumba de Ciro el Grande, en Pasagardae.

AAAEl caravasar Zein-o-din se encuentra en una llanura desértica a los pies del macizo montañoso de los Zagros. Es el caravasar más original del país y el único de planta circular.

Fue construido entre 1575 y 1585 como centro caravanero entre Yadz y Kermán, Es de ladrillo cocido, con cinco torres cilíndricas y un patio interior céntrico adonde daban los antiguos aposentos de los mercaderes. Hay una pequeña torre de ventilación sobre el tejado y todo el edificio se abastecía del agua del deshielo transportada mediante qanats (acueductos subterráneos).

AAATras un día intenso de actividades nos alojamos en el Safaeiyeh, un caravansaray del s. XVII convertido en un hotel de especial encanto, para recobrar energías y compartir experiencias sobre lo que llevábamos visto.

AAAYazd es una auténtica ciudad-oasis. Ninguna otra ciudad en Irán tiene la fisonomía de Yazd, la cual responde a la adaptación de la arquitectura al rigor del clima, Las temperaturas son extremas en verano, máximas que superan los 40°C y mínimas en invierno de -8°C, Multitud de cúpulas redondeadas de adobe combinan con los badgir (torres de viento o ventilación). Durante muchos siglos la ciudad fue la última parada de las caravanas antes de aventurarse en el desierto, y a la vez representaba el primer puerto seguro de las expediciones comerciales a su regreso de India y China a través de la Ruta de la Seda.

AAAEs Yadz también el reducto más importante de la religión zoroastriana. Aquí visitamos el Templo de Zoroastro. Es un edificio sencillo, con un patio frontal ocupado por un estanque, un porche de acceso al interior, donde en un altar se guarda el fuego sagrado. Las llamas arden ininterrumpidamente desde el siglo V. En la sala donde se exhibe el fuego cuelgan cuadros con oraciones zoroastrianas, algunas traducidas al inglés. Sobre el porche se encuentra el símbolo Fravahar, emblema zoroastriano de Ahura Mazda.

AAAZoroastro era un sacerdote al que se manifestó el dios Ahura Mazda y que dedicó su vida a predicar las revelaciones divinas. Con sus predicaciones convirtió al rey Vistaspe, probablemente padre de Darío I, y se casó con la hija de un ministro real. Su religión se impuso en todo el Imperio Persa.

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